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Tu historia tiene una entrevista

Un mes de vacaciones

Descubrimos que Carlos Verde existía cuando vimos un artículo que escribieron sobre él en la última página de la revista a bordo de Air Europa el pasado diciembre. Volábamos hacia Tenerife para pasar allí unos días en Navidades. Ya os hemos contado en alguna ocasión que tenemos familia en la isla, de ahí que os hayamos presentado a algunos de sus habitantes: Aarón J. Melíán, Jeremy Taylor, Anoniman, Pablo González de Chaves y, aunque le entrevistamos en Madrid, Fernando Cabrera, que también es de allí.

Volviendo al avión, en cuanto leímos su historia en Europa apunté su nombre en la agenda que me sirve de memoria externa (qué lástima de cabeza). No podíamos dejar pasar la oportunidad de charlar con este azafato aventurero así que, a la vuelta de las vacaciones, nos pusimos en contacto con el Departamento de Comunicación de Globalia, la corporación empresarial de la que forma parte la compañía aérea, y nos pasaron su contacto unos días después.

Como mucha gente, también tuve una época en la que quise ser azafata. Luego se me pasó, aunque nunca se me han quitado las ganas de volar y tengo la suerte de poder hacerlo de vez en cuando, por trabajo y por placer. Sigo admirando la labor de los auxiliares de vuelo (y la de los pilotos ya ni os cuento) y les respeto tanto que jamás me quedo dormida durante las explicaciones de seguridad, aunque me entre el sueño según me siento. Todavía recuerdo mi primer vuelo. Tendría unos siete años, una azafata me dio un estuche con pinturas y un libro para colorear, y cuando el avión comenzó a rodar por la pista dije: “Bah, a esto lo adelanto con la bici”. Después me di cuenta de que esa velocidad era inalcanzable con ruedines.

Seguro que a Carlos Verde también le dijeron en su momento que sería imposible que llegara hasta el fin del mundo con su “chatarra”, pero lo consiguió. Podría ser un personaje de su serie favorita, Los autos locos. Porque hay que estar un pelín pirado para irse solo en coche hasta los confines de la Tierra. Pero envidiamos su locura y hemos buscado cómo se va hasta Nueva Zelanda, su destino preferido… Lástima que no tengamos las, también envidiables, vacaciones que tiene él (una gran ventaja de ser azafato) y que sea un país demasiado lejano para ir 15 días. Algún día tendremos un mes.

Posted by Sandra on 12 junio, 2015 | Posted in Entrevistas, Making-of | Tagged , , , , , , , , , , , | Comment